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icon1.gif  Evidencias que desaparecen. Fotografiando de noche en la Ciudad de Mexico [message #50] Wed, 06 April 2005 13:35 Go to next message
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LA GRAN FARSA! [message #480 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:24 Go to previous messageGo to next message
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José-Armando Espinosa - 09:18pm Dec 16, 2003

Espero que no desperdicien el espacio en el "misterioso museo importante de la Cd. de México" con un pseudo estudio fotográfico que no tiene mayor validez que la impresión estética de c/u de las imágenes por separado, la fabulosa idea de fotografiar México de Noche ya tiene representación gráfica con la obra de varios fotógrafos q' deveras se la rifaron en sus reales series y ensayos y no con ésta demostración de snobismo de un gran fotógrafo como Meyer ahora metido a primmadonna y fajador cuasipederasta aprovechando su merecida fama. Dije.
Juego "pseudo· intelectual [message #481 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:27 Go to previous messageGo to next message
enrique  is currently offline enrique
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enrique villaseñor - 09:29pm Dec 17, 2003 PST (#2 of 6)

MI estimado y anónimo amigo "spinosa".
El valor estético en una imagen individual y el valor documental de una serie (que por cierto en este caso, aun no conocemos) no se contraponen. Los personajes, las "atmosferas" los contextos, los estados de ánimo y la descripción de situaciones inesperadas y espontáneas no tienen por que ser fríos o rígidos documentos intelectuales o utilizando tu mismo término "pseudo" intelectuales.
No tengamos miedo al juego o a la sorpresa despojando al discurso fotográfico de sus posibilidades lúdicas. La crítica y el mensaje profundo nada tienen que ver con una buena disposición hacia el juego visual y de la vida.
Es cierto, muchos y muy valiosos documentos importantes se han hecho y se seguirán haciendo sobre este tema (desde los clasicos Nacho López y Héctor García, hasta la nueva generación de fotógrafos como Marco Cruz y Francisco Olvera) pero eso no debe ser un pretexto para encasillar los lenguajes y las multiples posibilidades que cada tema ofrece al fotógrafo. Por otra parte si de rifarsela se trata seria más eficaz tomar la alternativa como toreros.
Finalmente, sin ensalzar a Pedro, a quien acompañe en una de esas veladas fotograficas, su crónica gráfica y escrita (en imágenes y textos) describe y denuncia, a la vez, las contradicciones, divertimentos, paradojas y tragedias que viven y representan noche a noche los actores de una puesta en escena más en nuestra tragicómica Ciudad de México.
Tambien dije.
Re: Evidencias que desaparecen. Fotografiando de noche en la Ciudad de Mexico [message #482 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:33 Go to previous messageGo to next message
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José armando Espinosa - 04:33pm Dec 17, 2003

Ayer mandé un comentario q' no veo en los foros.¿Censura? ¿autocomplacencia?...no, por favor.
Re: Evidencias que desaparecen. Fotografiando de noche en la Ciudad de Mexico [message #483 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:37 Go to previous messageGo to next message
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Anamaría Ashwell - 10:03am Dec 23, 2003

Pedro:

Siguiendo la narración pero sobre todo acompañándote visualmente en ese recorrido nocturno me vinieron a la mente dos cosas; primero: no hay como un viejo zorro en silla de ruedas para atrapar la oscuridad luminosa de una noche en la calle; sólo quien ha vivido puede hacerlo visible. Me acordé, por la huarachera insistente, en un joven llamado Abraham Villegas y una instalación que puso en el MARCO de Monterrey: Autorretrato con Avenida Insurgentesse llamó. Su cultura chilanga la plasmó con una larga línea trazada en la pared: trazo mal hecho a lápiz, como una cuerda tensionada y floja, que detenía el ojo en paradas con nombres de cumbias huaracheras. Una grabadora, si uno presionaba la parada, tocaba la cumbia. Terminaba la cumbia y uno seguía el recorrido hasta la siguiente canción. Noté que su autor nació en 1968: demasiado joven para "ver", me dije, pero esta en camino.

En este recorrido tuyo,con una sola cumbia de fondo, una sola parada aunque en múltiples sitios, no sólo se "ve" todo el mundo sino se nota la diferencia entre ese joven y alguien que ha arribado. Recorrido o Confesión de que se ha vivido (creo decía también Neruda) aunque pocos con el privilegio de Pedro de haberle podido dar forma. Pensé. Apunto también, de paso, cierta envidia de la mala ante esa muchachita que se  sentó en tu falda (más bien en tu silla) y a quien obedientemente, como buen caballero, le complaciste acariciándole los senos.

Segundo: recordé un tiempo, allá por la década de los ochentas, cuando con un colega y amigo entrañable, hasta hoy, Julio Glockner, decidimos que haríamos una investigación sobre la prostitución en Puebla. Veinteañeros, entonces, creo que eso de "investigación antropológica" fue un pretexto para explorar nuestras propias vidas en la ajena. Seguimos, conversamos y entablamos amistad con una mujer que regenteaba muchachas traídas preferentemente de Tezuitlan, Puebla: por ese rumbo, dice la tradición,  las mujeres son morenas pero en recuerdo a los franceses invasores del siglo pasado, tienen  ojos verde-azules.

Las muchachas serranas de Mari eran ciertamente hermosas. Y locuaces:  nos contaban historias de amores imposibles, de riñas por celos, de besos largos y húmedos que parecían canciones rancheras porque siempre terminaban con su hombre en cama ajena y ellas abandonadas y despechadas. Yo tuve la desventaja de ser mujer en estas andanzas. Julio pudo participar del albur, de la complicidad de la noche, de la camaradería con el enamorado en turno, de complacer con una caricia o agradecer con un beso toda y cada una de sus miradas. Creo que no desperdició nunca la oportunidad de ser caballero complaciente. Como tu. Ni siquiera, y como debe ser, con su señora en su casa. Para uno el cuento y el encuentro no pudo ser así. Y no me extenderé en lamentaciones porque sin inclinaciones lesbianas los clientes de las bellas de Mari, francamente, no eran apetecibles, ni tenían los ojos azulados.

Una noche acordamos que para poder entender cabalmente el "trabajo" que hacían las bellas de Mari debíamos entrar a observarlas en un burdel donde trabajaban por las noches. El burdel resultó una casa acomodada y para colmo, a una cuadra donde habitaba mi persignada suegra. Cuando ya estaba todo listo y el lugar de encuentro acordado, se me ocurrió lo único no contemplado: ¿que pasaría si yo, adentro, observando y con mi cuaderno de notas en la falda, de pronto me encuentro que mi propio marido, o más probable aún, un amigo suyo, se aparecía por la puerta solicitando a las bellas de Mari? Opté por un disfraz con peluca larga ¿o era una gorra? ya ni recuerdo. Es decir, me iría convertida en un mamaracho. Y así llegó la noche burdeliana: un poco forzada, con bastante impostura y más una travesura que una investigación de dos antropólogos sobre la vida nocturna poblana. Arribamos entonces al burdel pero nos dimos cuenta que estaba cerrado. Ni siquiera una luz en la calle.

Una normalidad misteriosa en toda la cuadra que nos obligó a dar la media vuelta y a dormir a la casa. Cuando nos pudimos comunicar con Mari ella se disculpó: no hubo manera de avisarnos porque fueron todas detenidas en la cárcel del Ministerio Público: unas noches antes unos clientes se pusieron "pesados", es decir, sacaron los pesados o pecados y una balacera dejó toda la puerta de entrada agugereado. Ningún muerto aunque muchos espantados. Ni Julio ni yo escribimos de todo esto ni una sola palabra, ni un comentario. Todo lo vivido ¿cómo contarlo? Tampoco tuvimos la ocurrencia de una cámara porque las fotos no están para mostrarnos estas verdades. Y ahora miro estas fotos tuyas: es como si aquella investigación antropológica, ocurrió en tu tiempo y otro lugar, y yo me doy cuenta que para mí, por toda mi trasnochada, ¡ no hubo ningún Pedro que me acariciase nada!

Felicitaciones Pedro, estas fotos son casi magia.

Cariños
Ani
Re: Evidencias que desaparecen. Fotografiando de noche en la Ciudad de Mexico [message #484 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:40 Go to previous messageGo to next message
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ricardo ceppi - 03:29pm Jan 12, 2004


Me da la sensación que Pedro Meyer ha comenzado a ensayar con el Photoshop en el programa Word de su nueva Mac-G5.

Ricardo Ceppi/ fotógrafo analógico.
TE ODIO [message #485 is a reply to message #50 ] Tue, 19 April 2005 13:43 Go to previous message
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