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ANA
vino
seguido al país últimamente, para visitar a su padre. La Argentina es para
ella el pasado, y eso nos convierte en "su" Argentina. Sigue siendo cariñosa
y afable, pero ahora es israelí. Vivió en dos kibutz, y terminó eligiendo
una vida más independiente, cerca de la ciudad. Le preocupa la política
israelí y el futuro de sus hijos en su tierra adoptiva. La política argentina,
en cambio, no le interesa.
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