Juancho dejó España después de quince años, pensando que aquí recuperaría parte de lo que perdió. VIno con dos hijos, y tuvo una tercera. El Mediterráneo lo sigue atrayendo cíclicamente, y ahora regresa a Sitges a probar de nuevo si puede volver más preparado. Ya no sabe qué viaje es de ida y qué viaje es de vuelta, y eso nos ha pasado a muchos de los que estuvimos en España. A Juan también le secuestraron a su hermano Pablo en los setenta. Ni él ni nadie sabe si el Plata o el Mare Nostrum serán el lecho para su ancla, si algún día decide arrojarla.
 

   
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