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Desde la
antigüedad algunos compositores se han servido de
conceptos e ideas pertenecientes a otras disciplinas para
realizar sus obras. Estas ideas se han traducido a veces
directamente en música, pero en otras ocasiones
sólo han servido como fuente de inspiración,
teniendo así una relación indirecta con el
resultado musical.
El elemento central de mi obra sonora es el lenguaje,
herramienta de comunicación que caracteriza a una
determinada cultura. El lenguaje está constituido a
base de sonidos y de significados, a base de sintaxis
(ritmo) y de palabras (signos). Las raíces de
cualquier cultura están basadas en su lengua
original, pero existen casos en los que una segunda lengua,
la lengua del conquistador, fue impuesta. En Irlanda se
impuso el inglés y en México el castellano.
Estas lenguas extranjeras vinieron a formar parte de las
culturas "originales", pero se adaptaron y fueron habladas
con una nueva pronunciación y entonación,
introduciéndose también palabras nuevas.
Debido a esto, incluso los sonidos del lenguaje extranjero
se convirtieron en un reflejo de la cultura original.
Los otros elementos sonoros que utilizo en mi
composición son paisajes sonoros de la vida cotidiana
(sonidos rurales y urbanos y fragmentos de la música
popular irlandesa). Creo que este tipo de sonidos refleja
también la esencia de una cultura.
A través de este trabajo trato de mirar hacia el
futuro, contemplando mis raíces y las raíces
de otras culturas. Ya que Cercanías distantes nos habla de cultura e identidad, decidí
hacer un comentario sobre las posibles analogías
entre Irlanda y México. Hace dos años
viajé a Irlanda en busca de inspiración para
este trabajo y encontré piedras monolíticas
semejantes a las de la antigua Mesoamérica. Hacer un
comentario de la historia celta y de su mitología es
también hacer un comentario acerca de los mitos y la
historia de México, ya que en ambos casos estos
elementos emergen de los arquetipos de un arcaico
inconsciente colectivo.
Hago mi comentario a través de la tecnología y
de la modernidad, dos elementos que tienen su origen en las
culturas industrializadas de nuestros vecinos, Estados
Unidos e Inglaterra. Al utilizar la computadora como
herramienta musical me relaciono fuertemente con estas dos
culturas, aprovechando las ventajas que aquella me ofrece, e
intento despojar el velo de nuestras culturas milenarias
para poder tal vez descubrir mis propias raíces
durmiendo bajo alguna colina irlandesa. Estas raíces,
comunes a muchas culturas no desarrolladas, están
siendo cubiertas por el polvo de nuestros vecinos del primer
mundo.
Mi visita a las islas Aran en 1993 me dejó una
impresión muy profunda, ya que encontré gente
que ni siquiera hablaba inglés. Encontré
hombres muy altos con grandes manos y caras enrojecidas que
me recordaron a los personajes de los libros de Tolkien.
Esta isla estaba tan cerca de Londres y de París,
pero al mismo tiempo estaba tan lejos. Pienso que lugares
como ése desaparecerán pronto, y por eso creo
que tendríamos que mantener vivos nuestros mitos e
historias. Hemos aprovechado las ventajas de la modernidad,
pero no debemos dejar que los poderosos países que
nos las han ofrecido invadan nuestro espacio
psicológico a través de su bombardeo
mediático.
Mi composición Móin
Mór está
estructurada a través de la deconstrucción de
un poema irlandés anónimo del siglo VIII y de
otros poemas gaélicos contemporáneos escritos
por Derry O'Sullivan. La obra está hecha
también a base de grabaciones de campo realizadas
durante mi viaje a Irlanda en 1993 e incluye algunos sonidos
transformados que fueron grabados originalmente por el
periodista italiano Antonio Grimaldi en los trágicos
sucesos del Bloody
Sunday (1972) en Derry, en el que
trece ciudadanos pacifistas fueron muertos por el
ejército inglés.
Al mezclar sonidos naturales, la palabra hablada y los
sonidos grabados de la vida cotidiana he creado un trabajo
que recrea las realidades conflictivas de la vida
contemporánea irlandesa. La pieza comienza con la voz
deconstruida de la voz recitando los poemas en
gaélico, usando solamente los sonidos consonantes del
lenguaje que suenan como elementos de la naturaleza (como el
viento) y que representan el espíritu de la antigua
cultura irlandesa. La voz regresa luego con forma cambiada,
con una resonancia pedregosa y recitando el poema
irlandés del siglo VIII:
dar ind adaig I Móin
Mór
feraid dertain ní deróil
dorddán frishtip in gahigon
géssid ós chaille clithar
[fría es la noche en
Móin Mór
la lluvia se desborda en torrentes
un profundo rugido contra el viento que ríe alto
sonidos de bosque protector]
La obra va adquiriendo momentum,
pudiéndose percibir sonidos transformados de la vida
cotidiana y un violín irlandés granulado. La
deconstrucción de la voz está hecha ahora de
células más grandes y el lenguaje se vuelve
más articulado, sonando como un hombre desesperado
que intenta dar significado a algo incomprensible. De
pronto, entra una nueva voz, un niño que ríe
hablando en inglés: "eres un tonto, bastante tonto,
bastante tontito". El niño representa a una nueva
generación de gente joven, muchos de los cuales no
hablan ni valoran la lengua irlandesa y son indiferentes a
su pasado.
La obra termina con las palabras del poeta mezcladas y
deconstruidas (ahora enfatizando las vocales), mezcladas
luego con el sonido del océano. Al final, un
isleño de Aran, un viejo poeta que conocí y
que apenas hablaba el inglés, recita su propio poema,
casi cantando. Para mí esto representa una esperanza
de que la lengua irlandesa no se perderá en nuestra
modernidad.
París, febrero, 1995.
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